Castropol
Castropol, perteneciente al concejo del mismo nombre, luce señorial en un promontorio escalonado que desemboca en la majestuosa ría del Eo , frontera natural entre Asturias y Galicia. Esta ilustre villa es la noble frontera entre dos territorios afines y sus calles , que cada año se engalanan de alfombras florales - coincidiendo con la festividad del Corpus -, son una muestra de un interesante Casco histórico en el que destaca tanto la arquitectura civil como la religiosa de los últimos tres o cuatro siglos. Palacios y casas blasonadas , capillas , iglesias , plazas , parques , todo en Castropol nos conduce a un pasado de gloria y esplendor. La antigüedad que destilan sus piedras unido al aroma marinero de sus fogones y su vocación náutica hacen de esta villa un lugar único, de vistas panorámicas espectaculares ya que su elevación sobre la Ría del Eo convierte a la parte alta de Castropol en un imponente mirador cuya perspectiva desemboca en el Cantábrico. Pero además Castropol es único por sus ostras - de sabor inigualable -, Tanto es así que frente a su costa se cultiva este molusco, y además es posible vivir una experiencia guiada por el mundo de la acuicultura . Asimismo lugares de especial interés son, por su encanto, el puerto , el Parque Vicente Loriente , el mirador de la Mirandilla , la capilla de Santa María del Campo (la única que se salvó del incendio de 1587 que arrasó el pueblo), así como su arquitectura indiana . Llama la atención en Castropol su ambiente de traineras entrenando y compitiendo en plena ría, o su vocación al deporte fluvial y marítimo , que hace que desde su puerto se hagan a la ría y a la mar sus clásicos barcos de vela latina . También es habitual contemplar la práctica del windsurf - cuando hay buenos vientos -, el kayak de río y de mar , el esquí náutico , la pesca y un sinfín de posibilidades, acorde el escenario natural que teje el gran estuario del Eo, donde cuenta una leyenda que, en sus profundidades, se conservan dos galeras españolas cargadas de joyas…